Definitivamente, el otoño ha terminado llegando a Galicia... lo he podido comprobar en los numerosos viajes que he hecho estas últimas semanas a Orense, Valdeorras, Monforte y Verín. Preciosos tonos rojos, amarillos y ocres de carballos, castiñeiros y hayas tapizaban estos días nuestros montes. Me gustaría ponerles fotos pero como está prohibido parar en el arcén se tienen que conformar con esta que saqué en un área de descanso.

Además del trabajo, en casa he andado liada con la reforma de la habitación donde habíamos pintado la cenefa. La verdad es que en el último año nos dedicamos tanto al barco que teníamos un poco abandonada la casa, así que nos hemos puesto manos a la obra ahora que los días son tan cortos y el tiempo tan desapacible para salir al mar.
Pues en la habitación faltaban las cortinas, que finalmente transformé en estores por aquello de que me parecen más prácticos y juveniles. Así que con la tela de la antiguas cortinas hice estos estores (bueno hice dos porque la habitación tiene dos ventanas). En la foto pueden ver como han quedado finalmente. La verdad es que ahora la habitación parece otra!!!, mucho más acogedora. Ya me imagino que el Celta Morgana necesitará también unos estores, no Pardal?... ;-)

Otra cosa de las que le quería hablar es del reencuentro que tuve ayer con una buena amiga a la que veo mucho menos de lo que me gustaría. Es de esas personas especiales, con fondo,con alma, con principios y que tiene la sensibilidad necesaria para apreciar y ser feliz con las cosas sencillas de cada día. Es una persona que vive para servir y hacer un poco más felices a los que tiene a su alrededor. Qué gusto saber que aún existen personas así, y que suerte la mía de poder tenerla como amiga!!!
Pues la cosa es que nos encontramos en Verín, donde ella trabaja, y surgió la idea de irnos a comer a la vecina ciudad de Chaves en Portugal, a unos 20 Kms de Verín. Por cierto, de Chaves es muy famoso su presunto (jamón) que está delicioso.
Menuda sorpresa me llevé con Chaves!!! es una ciudad muy hermosa y muy monumental atravesada por el río Támega. Está muy orientada a la cultura termal, con spas, balnearios, fuentes para beber el agua que sale a 73ºC... Por lo visto los romanos tenían allí montadas unas termas impresionantes. Le aconsejo la visita. Yo la próxima vez espero llevarme la cámara y hacerles un buen reportaje porque es una maravilla.
Para comer o cenar les recomiendo a todas todas la "Adega de Faustino" donde todo es de una excelente calidad, cocinado a fuego lento y con mucho cariño. Pidan lo que pidan todo les va a saber delicioso, ya lo verán, y el precio fenomenal, como los de antes, y el ambiente muy acogedor gracias también a Odette, la dueña, que se acerca a las mesas a ver qué tal está todo. Allí he probado por primera vez un postre que me ha encantado se llama aletría y es como una especie de arroz con leche pero elaborada con fideos duldes, está de muerte!!! acompañado por una vasito de un vino dulce, antesala de lo que luego se convirtió en Oporto, que creo que se llama girapiga o algo así... Odette nos agasajó después de la agradable velada en su bodega con una botella de este vino dulce para cada una, qué rico!!!
Luego de dar una vuelta por Chaves, empapándome de todo lo que me iba contando de la ciudad, porque mi amiga es como una enciclopedia abierta, me regaló una cosa muy típica de esta ciudad, se llama Folar de Chaves y es una bollo de un pan muy particular, parecido al bollo suizo pero en salado, con trozos de embutido y jamón en su interior, amasado a mano y cocido en horno de leña... qué más quieren que les diga... que tienen que probarlo!!!
Ahí tienen el Folar y la Girapiga para que vayan abriendo el apetito.