Bueno, pues continuando con la serie de post que voy a dedicar a la X Volta Náutica a Galicia, en este les muestro lo que nos encontramos en el tramo de subida de Muros-Finisterre-Corcubión. Les recuerdo que hasta Corcubión fuimos por nuestra cuenta con otros barcos amigos, y fue allí donde nos unimos realmente a la Volta que bajaba desde Ribadeo (en la frontera con Asturias).
El día siguiente de nuestra llegada a Muros lo pasamos en plan tranquilo pescando caballas al curri y disfrutando de un maravilloso día de playa fondeados delante de la Aguieira. La noche la pasamos en el náutico de Portosin a recargar agua y baterías.
La mañana amaneció estupenda, clara y con el mar en calma, así que nos pusimos rumbo a Finisterre. En la foto se ve Montelouro cuando salimos de la Ría de Muros.
Sin embargo, la calma duró poco ya que comenzó a levantarse vientecillo que termino en rasca de ventimuchos nudos. Claro que nosotros no nos enterábamos porque nuestro equipo de viento, por falta de engrase, marcaba constantemente entre 14 y 16 nudos, así que íbamos tan felices :-)

Como ya les comenté anteriormente, divisar el Cabo de Finisterre fue realmente emocionante, casi no nos lo podíamos creer!!! Creo que desde ese momento me sentí más marinera. Se me ocurrió llamar al Costa da Meira por la UHF del barco, y cual sería mi sorpresa cuando pude oír a Manuel, del blog Homes de Pedra en Barcos de Pau, respondiendo al Alefriz. Es tan emocionante encontrarte con amigos en el mar!!!

Como en Finisterre soplaba bastante buscamos la abrigada playa de Estorde para comer y pasar el día.
Por la tarde pusimos rumbo al puerto de Finisterre donde atracamos en el muelle y nos fuimos a tomar unas estupendas lubinas de 7 y 8 kilos al famoso "Tira do Cordel". Sin embargo, a la vuelta de cenar el fuerte viento que continuaba soplando por la noche sacudía mucho el casco del Belagua, al que estaba abarloado el Alefriz, contra el muro del muelle. Así que finalmente ambos barcos decidimos buscar abrigo en la playa de A Langosteira, donde nos encontramos el mar completamente en calma bajo un impresionante cielo estrellado.
La mañana amaneció estupenda y aprovechamos para dar una vueltecita por el pueblo.
Andar por el puerto de Finisterre es fantástico, te encuentras cara a cara con la Galicia marinera, es como retroceder en el tiempo unos cuantos años años. Se pueden ver desde barcos tradicionales a pescadores cosiendo las redes en sus galpones junto al puerto.


Salimos de Finisterre y nos dirigimos hacia la Playa de Ézaro donde teníamos pensado pasar el día. En la popa dejábamos El Cabo, Fisterra.

Pasamos por delante del Cabo de Cee con su farito, indicando el norte de la bocana de la Ría de Corcubión, donde volveríamos a la tarde para pasar la noche.
A estribor dejábamos el Carrumeiro Chico (con la señal de peligro aislado), llamado también "Cementerio de los Griegos" porque provocó el naufragio de cinco barcos de esa nacionalidad principios del siglo XX. Detrás asoma la Isla de A Lobeira Grande con su faro.
La playa de Ézaro es especialmente curiosa porque es la única en la que un embalse vierte directamente al mar. Arriba en las montañas construyeron una presa y los sábados la abren. Por las cascadas oradadas en las rocas cae el agua que va directamente a la playa, y creo que es todo un espectáculo verlo. Nosotros como fuimos un martes no vimos nada de esto, pero nos acercamos con los chinchorros hasta las cascadas donde hay unas pozas de agua dulce y nos maravilló el lugar, además del fantástico bañito que nos dimos.
En el extremo sur de esta playa se encuentra el famoso monte O Pindo, el monte sagrado de los Celtas donde realizaban sacrificios. Impresiona ver tan cerca del mar esa mole granítica que se eleva 627. Es famoso porque el color rojizo de sus paredes varía en función de la luz del día. El nombre se debe a la semejanza (según algunos autores) con el Monte Pindo de Grecia.
Y así por la tarde, al volver de las pozas de Ézaro, levantamos el fondeo y nos dirigimos hacia el puerto de Corcubión donde nos encontramos con los barcos de la Volta y pasamos la noche fondeados tan ricamente.